DÍA 2: CAIRO
Blog: Diario de a bordo - 15 November 2009
En definitiva, que si salías del país perdías la "full-entry visa" y al volver a entrar nadie me garantizaba si me la volvían a dar (lo cual no sería problema si volviera a España desde Sharm el Sheik o si fuera a Petra por vía aérea). Durante las dos semanas previas llamamos a la embajada de Egipto en Madrid y muy amablemente nos colgaron el teléfono varias veces a media conversación. Lo único claro que saqué después de hablar con varios internautas viajeros fue que lo más seguro era pedir un visado de reentrada en el Cairo y así evitar problemas.
¿Cómo conseguir un visado de reentrada? (Ayuda para futuros viajeros)
Los visados de reentrada y las extensiones de visados se han de tramitar en el Mogamma, que es una mole de hormigón armado de estilo comunista de doce plantas que preside la plaza Midan Tahrir. Allí se concentra toda o parte de la burocracia del país y a cualquier cairota que le comentes que tienes que ir a hacer gestiones allí le da un pasmo solo de pensar en las colas. Mohammed nos dijo que fuéramos pronto porque se tenían que hacer muchas colas, así que fuimos a las 8 que es cuando abren (horario para pedir los visados es de 8 a 13,30h).
Al entrar, lo primero que hay que hacer es subir por las escaleras que hay a mano derecha hasta el primer piso. Una vez pasado el detector de metales hay que seguir un largo pasillo que hay a mano derecha hasta casi el final. Todo el pasillo está lleno de ventanillas a ambos lados con funcionarios que hacen todo su trabajo a mano (los ordenadores brillan por su ausencia). A mano derecha hay una ventanilla en la que pone "Reentry visas", allí te dan un formulario gratuito que tienes que rellenar con tus datos, en qué fecha tienes previsto salir del país y a dónde quieres ir. Una vez rellenado, tienes que volver hacia atrás hasta la ventanilla número 43: "Fee stamps" y compras los sellos para pagar la gestión. La "visa" de una reentrada cuesta 51 L.E. y la de dos 61 L.E. Una vez te venden los sellos vuelves a la ventanilla "Re-entry visas", das el formulario, los sellos y el pasaporte y, sin darte ningún tipo de resguardo, te dicen que vuelvas al día siguiente a partir de las 14 horas a recoger el pasaporte. Y así lo hicimos, sin ni siquiera plantearnos que quizás no volveríamos a ver los pasaportes (!). Al menos fue rápido y en 30 minutos ya estábamos en la calle.
Aclaración: al día siguiente fuimos a buscar el pasaporte y nos lo dieron con el visado de reentrada ya puesto y este funcionó a las mil maravillas cuando salimos del país y volvimos a entrar. Así que aconsejo a todo el mundo que mejor se lo haga en el Cairo que no en la frontera cuando salga.
Al salir del Mogamma decidimos ir al Museo Egipcio que está en el otro extremo de Midan Tahrir. Al salir por la puerta, una pareja de filipinos que estaba un poco perdida nos preguntó dónde estaba el museo y les indicamos el camino. Una vez compramos la entrada para el museo, tuvimos que dejar la cámara en la entrada porque no te dejan entrar con ella, y allí un montón de guías ofrecen sus servicios para enseñarte el museo. Todos te ofrecían una visita de 1.30 horas por 200 L.E. por pareja. Allí volvimos a coincidir con los filipinos, Nancy y Clifford, profesores universitarios de estadística y antropología respectivamente, y les dijimos que si querían compartir el guía (en inglés). Al final la visita guiada nos costó 140 L.E. por pareja.Es bastante recomendable contratar un guía porque el museo carece de explicaciones. A lo sumo un papelito escrito con máquina de escribir con información escueta. El guía nos llevó por la sala de Tut-ankh-amón, la sala de las momias reales y la de las momias de animales. A la hora y cinco minutos, el guía dio por finalizada la visita, pero nosotros nos quedamos recorriendo la sala del periodo de Amarna y al poco decidimos irnos porque no había aire acondicionado y encima no paraban de entrar grupos de turistas y el museo parecía un horno.Como eran las 11 y hasta las 12 no habíamos quedado con Mohamed, fuimos a un banco a intentar conseguir cambio en billetes pequeños y monedas para hacer pagos pequeños. Ahí fue cuando por primera vez tuvimos que cruzar la avenida solos (véase el vídeo de la entrada anterior). Por suerte, algunos peatones locales también querían cruzar la calle y los usamos como escudos humanos.
Después cogimos un taxi para ir al cementerio septentrional o también llamado la ciudad de los muertos, conocido así porque las tumbas o mausoleos estan habitados. Es una zona muy pobre y obviamente es difícil visitarla si no tienes algún contacto. Mohamed nos llevó a visitar la tumba de la que había sido mujer del hijo de Mohamed Alí (gobernante egipcio, no el boxeador). El vigilante que vivía allí nos enseñó la tumba y Mohamed nos explicó que todas las tumbas de la zona estaban habitadas. Después de dar una propina al vigilante, salimos y volvimos a coger el taxi que nos estaba esperando para ir a la Ciudadela. Al llegar allí, Mohamed me dice que le dé 40 libras (lo que me pareció caro) y cuando se las doy, el taxista se queja y después de discutirse con Mohamed me dice que le dé 50. Le doy 50 y este se pone como una furia y no entiendo por qué hasta que me doy cuenta de que le doy 50 piastras (0,50 L.E.) por equivocación. En fin, que me mosqueó un poco porque podríamos haber negociado el precio antes de subir y me pareció muy cara la carrera.
La Ciudadela fue la residencia de los gobernantes de Egipto durante 700 años y allí destaca la Mezquita de Mohamed Alí también conocida como la Mezquita de Alabastro. La mezquita, que se acabó en 1848, es impresionante y, allí sentados sobre la alfombra, Mohamed nos explicó los principios del Islam. Para los musulmanes, Jesús es un profeta más y los cinco pilares básicos para ser un buen musulmán son: creer en Dios, rezar cinco veces al día, dar limosna y/o ahorrar el 2,5% de tu salario para obras de caridad, hacer el Ramadán y viajar a la Meca. Según nos contó él, lo de rezar cinco veces al día era relativo, si estás trabajando o no puedes dejar lo que estas haciendo para hacer la oración a la hora a la que llaman las mezquitas, también puedes hacerlo interiormente. Pero claro, todo varía según el nivel personal de religiosidad de cada uno. La verdad es que ese momento hablando con él sentados en la mezquita me pareció muy especial.
Al salir de la Ciudadela fuimos hasta Turgoman Bus Station para comprar los billetes de autobús para ir al oasis de Bahariya tres días después. Peter, el propietario del hotel de Bahariya, me había dicho que había un autobús que salía a las 7 am y otro a las 8 am. Nuestra intención era comprar el billete de las 7am, pero el vendedor, no sé por qué, no nos lo quería vender diciendo que el de las 7 no paraba en la capital (Bawiti). Al final, como no tenía a mano el teléfono de Peter, compramos el de las 8am. Al menos así dormiríamos una hora más. Más tarde fuimos al hotel y allí nos despedimos de Mohamed, pero antes nos hizo el favor de negociar un taxi para el día siguiente para ir a visitar Dashur, Saqqara, las Pirámides de Gizé e ir a recoger los visados al día siguiente. Acordamos estar con el taxista de 8 a 16 horas por unas 200 libras (que me pareció un poco caro). En la puerta del hotel nos despedimos de Mohamed y subimos a ducharnos porque con la calor que hacía habíamos sudado un montón.
El restaurante era turístico y, por tanto, caro para los estándares egipcios (15 euros x persona) pero la comida estaba muy buena y era un sitio tranquilo y limpio para comer. Allí descubrimos el koshari, uno de los platos preferidos de los egipcios que consiste en arroz, lentejas, garbanzos, fideos y pasta hervida acompañada de salsa de tomate y cebolla frita... ¡¡¡buenísssimo!!! Yo por desgracia me pedí un plato (bamia) que consistía el 90% de una especie de pimiento (a mí no me gusta) y entre eso y que con los entrantes ya estaba llena, no me lo comí. En el restaurante insistieron en que pidiera otra cosa y que me lo prepararían gratis, pero yo no tenía más hambre y les di las gracias. Aun así, igualmente nos acabaron invitando a los zumos naturales que tomamos de postre.
Para volver al hotel negociamos un taxi por 15 L.E. (en principio nos pide 25 y al final le damos 20 con la propina) y me doy cuenta de que es un país pobre y que yo me estoy mosqueando solo porque me quieren timar 50 céntimos o 1 euro. Y llego a la conclusión de que a mí no me viene de aquí y que quizás a ellos sí. Y es entonces cuando me sacudo todos los prejuicios y miedos que me había traído de casa y por fin empiezo a disfrutar del viaje.
- La manera más práctica de moverse por el Cairo es el taxi. Hay de dos tipos: los amarillos y blancos, que son coches nuevos y que funcionan con taxímetro, y los negros, que son coches destartalados en los que hay que negociar bien el precio antes de subir. Los taxis en el Cairo son muy baratos y los encuentras a cascoporro.
- Antes de ir a Egipto, y si se es estudiante, es muy conveniente sacarse el carnet internacional de Estudiante ISIC, ya que las entradas de casi todos los museos y templos salen a mitad de precio.
- Como en EE.UU., en Egipto también se dan propinas. Todo el mundo que te haga un servicio o te dé alguna información (la pidas o no) espera una propina, y es de justicia ya que eso ayuda a incrementar los míseros sueldos que tiene todo el mundo. Lo normal es dar el 10% a taxistas y restaurantes, de 2 a 5 L.E. a los guardias de los museos o templos si te enseñan algo (todos lo hacen) y de 0,50 a 1 L.E. a los asistentes de los WC.
- Entrada Museo Egipcio: 60 L.E.(7,20 euros)/30 L.E.(3,60 euros) (con el carnet internacional de estudiante)
- Metro Cairo: 1 L.E. (0,12 euros)
- Taxi de Zamalek a Midan Tahrir: 7 L.E. (0,85 euros)
- Taxi del barrio copto con parada en la ciudad de los muertos hasta la Ciudadela: 50 L.E. (6 euros)
- Taxi de la Ciudadela a Turgoman Bus Station: 20 L.E.(2,40 euros, con taxímetro)
- Entrada Ciudadela de Salah Al-Din: 50 L.E./25 L.E. (6 euros/3 euros)
- Bus de Cairo a Bawiti (oasis de Bahariya): 30 L.E. (3,60 euros)
- Taxi de Khan el Khalili a Zamalek: 20 L.E. (2,40 euros)
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